¡Qué grande!


Hace unos meses cuando fui ya ver a mi amigo Jesús, el médico de mi hij@, creo que os he hablado alguna vez de él, fui digo a la revisión de los cuatro años, en la sala de espera me encontré con mi amigo Guille y juntos le contamos a la enfermera y a Jesús que mi padre fumaba, a escondidas pero fumaba. ¿Por qué se esconde? pregunté yo. Pensé que era debido al carácter de mamá que se iba a enfadar mucho, pero me explicaron que papá fumaba lejos de mi o en la terraza para que no me llegara el humo del tabaco. Cuando era pequeño no fue así, papá y sus amigos fumaban en casa durante los partidos del atleti le dije yo, Jesús y mamá se rieron y papá se puso colorado supongo yo que por la mención al atleti.

Entonces papá se puso muy serio me cogió en brazos y me dijo muy solemne, “Hijo, el de esta mañana ha sido el último cigarro que me fumo, lo voy a hacer por ti”.  Y desde entonces no ha vuelto a fumar, se que le ha costado porque a veces cuando me mira pone unos ojos como queriendo darme pena, como pidiendo que le levante la condena, pero se que lo conseguirá. A todos sus amigos se lo cuenta y mamá esta también muy orgullosa de él. Repite constantemente “lo importante es tomar la decisión, da igual cual, lo realmente útil es querer hacerlo por algo”

Ha escrito su testimonio en la web Mi vida sin ti y ha encontrado videos y mucha información que dice que le ayudan muchísimo. Se le ve diferente, ya no huele a humo y ahora podemos jugar con la pelota más de quince minutos antes de que se asfixie, mola.

Le he estado tentando, le pongo un cigarro que encontré hace tiempo y se lo dejo en la mesa de la entrada, allí sigue horas y horas, lo pongo en su mesita del dormitorio y lo mismo, creo que voy a dejar de provocarle, me aburre.

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