¿Sufren los niños depresión postvacacional?


Depresión postvacacional

Hay gente que cuando empieza su mes de vacaciones ya cuenta que le quedan solo 29 días, así que cuando realmente toca a su fin sufren una angustia tremenda por volver a trabajar, son los típicos agonías.

Otros viven las vacaciones como si no hubiera un mañana y hasta el último día, la última hora están metidos en la playa, hasta que de repente se dan cuenta que hay que volver y trabajar al día siguiente, estos son los que viven en las nubes.

Ambos sufrirán al volver lo que algunos llaman depresión postvacacional o mejor dicho “que bien se está de vacaciones”.

¿Sufren los peques también de esa depresión?¿Tenemos que tenerla en cuenta?¿Hay que ir pidiendo cita en el psicólogo?

Todos los peques sin excepción de edad, hasta que sean preadolescentes y quieran su propia independencia o digan eso de “mamá, por dios no me des besos que me están viendo mis amigos”, disfrutan de la presencia de sus mayores, padre, madre, hermanos si los hay, forman un circulo de apego muy importante que quizás durante el curso no es todo lo unido y cercano que el menor quisiera.

El verano es un buen momento para ello, estar juntos, comer juntos, gamberrear sin muchas obligaciones, disfrutar al fin y al cabo sin la obligación del despertador. Es un gran momento para aprovechar estos momentos como ya vimos en el mes anterior al preparar las vacaciones, ahora es momento de disfrutarlas de verdad y cuando toque volver, tener las pilas cargadas y poner en práctica lo aprendido en cuanto a emociones se refiere durante este periodo.

Volver a la rutina puede ser deprimente, regresar al comienzo de curso sin aliciente y sin interés puede ser oscuro y tedioso. Quizás habrá que intentar enfrentar el nuevo año escolar o laboral con un interés renovado, con expectativas de nuevos amigos en el cole, de nuevos aprendizajes. Incluso una mochila nueva con renovados lápices de colores pueden ser un estímulo para comenzar con una sonrisa la nueva etapa.

Esto me ha quedado muy “moñas” ¿a que si? pues tenéis razón, me joroba un montón volver a trabajar, detesto volver a la rutina de levantarme pronto y enfrentarme al triste otoño y luego al oscuro invierno, quiero volver a estar de vacaciones, estoy cabreado y enfadado, ha durado muy poco tiempo esto de la holganza y el chiringuito, quiero más, quedan once meses para volver a disfrutar del descanso vacacional y demasiado para la jubilación.

Si yo me siento así y muchos que conozco me cuentan lo mismo ¿cómo se sentirán los críos? pues igual, supongo, eso se llama depresión postvacacional o tan solo algo tan natural como la vida misma. A todos nos gustaría no tener obligaciones, a ellos también, todos preferimos esos días en los que nuestra decisión más importante es si disfrutar mucho o disfrutar a tope, el tópico de playa o montaña, pero al fin y al cabo un tiempo para nuestra familia reciente para estar tiempo juntos, ¿cómo nos vamos a sentir a la vuelta? Pues mal, pero ya lo iremos solucionando, esto se pasa.

No os recomiendo para superarlo eso tan manido de renegar de lo pasado, es más triste; pues no ha sido para tanto las vacaciones; vaya atascos en la carretera de la playa; que ruido en el apartamento que cogimos y además no funcionaba el microondas. O peor todavía; los niños se descentraron y menos mal que volvemos a la rutina; los abuelos los han malcriado en el pueblo y ahora qué hacemos para meterlos en vereda. Son frases negativistas que no aportan nada bueno, intentar afrontar nuestro cabreo por volver despreciando todo lo bueno disfrutado, es un error.

Nos lo hemos pasado muy bien, estoy enojado por volver a rutina y voy a afrontar el nuevo curso mal el primer día, tengo derecho a protestar y mostrar mi enfado, al día siguiente ya iré a trabajar como siempre lo he hecho, disfrutando del día a día.

No os lo creáis, voy camino de ser un viejo gruñón, lo mismo el enfado no me dura ni un día, solo un ratito. Al entrar por la puerta del centro de salud y al ver al primer crío esperando en la puerta de mi consulta, se me pasa la depresión postvacacional.

 

Artículo resumen del publicado previamente en la Revista Ser Padres de septiembre 2016

 

 

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