Niño, abrígate que hace frío 18


Mamá y bebe polar
Originalmente publicado en el Huffington Post el dos de diciembre del 2013 con el título de Hace frío, tengo tos 

Me siento ante el ordenador para intentar sobrehilar unas frases y que parezcan un artículo. Me acecha el síndrome de la hoja en blanco desde hace un tiempo y no tengo la fuerza de voluntad necesaria para encontrar un escondrijo en mi cerebro en este momento que me encuentro en terapia de desintoxicación de redes sociales.

Soy médico, trabajo como pediatra y debería limitarme a escribir sobre mocos y toses, algo de alimentación infantil y un-poco-no-demasiado de educación o crianza desde el punto de vista de lo saludable. Es fácil, es lo que me viene a la cabeza una y otra vez, podría llenar folios y folios, pero de eso ya he escrito.

En estos días de primeros fríos emerge como una obsesión el abrigarse bien y no digamos el abrigar a nuestros pobres herederos, que aparecen forrados con capas y capas de ropa que impiden toda actividad, crucificando su estampa.

A parte del necesario pañal, se le enfunda con un body de manga larga, o dos que uno a veces no cierra bien, leotardos bien abrigaditos y gruesos que las piernas son muy sensibles, calcetín de colores vistosos encima porque los leotardos suelen venir en aburridos blancos o grises, pantalón de pana gruesa o forro polar no sea que pudiera entrar una brizna de aire helador. Zapato ortopédico o bota de pocero alta para que no se constipen los pies. Camiseta de fibra térmica de manga larga que sea un poco amplia para que se meta debajo de los leotardos y el pantalón, bien remetidos que luego la tripa podría coger una gastroenteritis. Un jersey de cuello alto para que abrigue bien la garganta que los virus ya se sabe que entran por los pies y por el cuello. El polar encima para hacer un todo de abrigo y para finalizar y no sobrecargar si el nene es pequeño un mono nórdico y si es mayorcito un plumas, con capucha ambos. No olvidar y esto es muy importante antes de cerrar, el poner el verdugo para abrigar bien las orejas lo primero, luego subir la capucha del polar y después la capucha del plumas, cerrar bien y ya tenemos un mojón de niño que no puede moverse.

Gracias a todo este aditamento el niño inmovilizado no gasta energías por lo que la comida irá directamente a engrosar la grasa circundante, que unido a su estática actitud serán factores determinantes de obesidad y riesgo cardiovascular futuro.

El niño, o lo que queda de él, comenzará a sudar por todo su aquel, comenzando por sus partes íntimas y preciadas que llevan cinco capas encima, recordemos: pañal de plástico, uno o dos bodys, leotardos y pantalón de pana, para no ser menos el muchacho, encima se mea calentito, con lo que aquello adquiere una temperatura que a parte de irritar su delicada piel, va a dejarlo estéril de por vida, porque se le cocerán los testículos, inutilizando las células madre productoras de espermatozoides. El eunuco en potencia, al faltar sus preciadas hormonas desarrollará por esta vía también una obesidad hormonal en abdomen y una pilila pequeñita. Las féminas no se escapan del problema ya que al sudarles la vagina (qué fino que me ha quedado) sufrirán graves irritaciones e infecciones por hongos de todo tipo, incluso moho por la humedad.

El exceso de temperatura corporal hará que sude el niño o niña haciendo trabajar en exceso a las glándulas sudoríparas que se pondrán coloradas y darán aspecto de granitos por todo el cuerpo. Las pérdidas de líquido importantes deshidratan al desgraciado, que como primer síntoma empezará a tener las mucosas respiratorias secas y esto provocará que aparezca el mal de estos días, la maldición satánica por excelencia, la TOS.

Esto genera dos problemas importantes, por un lado la mamá piensa que lo ha hecho mal, que a pesar de todos sus esfuerzos el bebé lastimero y delicaducho se le vuelto a constipar, por lo que tenderá a sacar la bufanda de lana para taparle la boca. Asfixiado y con hilos de lana en la tráquea el niño tose más y se desata el drama “se le habrá bajado al pecho”… ¡Al pediatra!

Aquí viene el segundo problema generado. Acude a la consulta abarrotada del incauto médico con el niño mojón, que por si no fuera poco por el camino se ha hecho caca encima. Entra y dice: vengo a que lo osculte, parece que tiene una tos fea. Entonces por la cabeza del profesional aparecen ideas suicidas unas veces y homicidas otras, mientras la mamá quita una y otra capa de ropa del bebé, siempre pensando que el tiempo es proporcional al que tendrá que usar para volver a ponérselo. En este momento podría darse que también esté el padre y diga aquello de ¿quieres que te ayude cariño? y el pediatra rápidamente contesta: ¡NO! Tú estate quieto ahí. Sabe que un papá primerizo es torpe por naturaleza y sería bueno acabar con esto antes de la hora de la cena.

Una inquietante derivada de la tos producida por estas causas es la tentación de utilizar un jarabe. El jarabe es útil para acabar rápido en la consulta, largas una receta y solucionado. Que si tienes que explicar que no le abrigue tanto, que le dé líquidos, que a lo sumo son procesos limitados, etc. lleva mucho tiempo y a veces cuesta discutir con los padres, que quieren una solución ya y a ser posible que pase por el seguro.

Pero sigamos con la historia. El jarabe en cuestión, bien recetado por el profesional benevolente o bien comprado directamente en la farmacia, o incluso rebuscado en el botiquín de casa que seguro queda algo del que usó el abuelo la semana pasada, tendrá también sus efectos sobre el niño. Nada de dejar de toser, porque el niño sigue deshidratado gracias a que al estar enfermo lo han aislado en casa y han subido la calefacción para que no empeore: los 28 o 29 grados del interior de su habitación, más las mantas, sábana fantasma, saco de dormir térmico y no sé qué más cosas están consiguiendo que al niño se le pongan los ojos saltones y blancos como a los pescados cocidos.

Pronto el niño vomitará con el regocijo de los padres porque ya está echando las flemas. Pues no, el pobre piltrafilla ahora además tiene una gastritis que le ha producido el cubalibre en forma de inútil y a veces peligroso jarabe alcohólico que le están dando y se está complicando su deshidratación. Dentro de poco le subirá la fiebre para proteger el cerebro y equilibrar la temperatura corporal, pero esto será interpretado como una complicación infecciosa y se le añadirá antibiótico por si acaso. Y seguimos la ruleta de la desfortuna porque ahora nuestro peque tiene diarrea debido a que el antibiótico arrasó su flora intestinal y su cagalera aumenta su deshidratación. Esto se pone feo.

De pronto alguien dice: hay que darle agua. ¡Bien, por fin algo de cordura!

El agua repondrá las pérdidas, refrescará el organismo y las mucosas respiratorias volverán a estar brillantes y tersas cual culito de niño no abrigado en exceso.

La tos cede.

Y yo sigo con mi problema, sin saber de qué escribir. Todo esto ya lo había dicho antes el año pasado, y el anterior, y el otro, y el otro.


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18 ideas sobre “Niño, abrígate que hace frío

  • Dolors

    Pues aunque lo digas un año y otro, este es el primer año que yo te leo y la verdad es que estas sembrao como diría mi madre y además tienes toda la razón y además me has hecho reir en este día de frio que van tooodos lo niños en sus “microclimas” que te has dejado el supercochecito con escudo protector de plástico donde va el niño mojón metido pobrecico mío. Gracias por escribir.

  • Daisy

    ? Y cuando aparte de todo esto y el plástico protector del cochecito se entra en un centro comercial bien caldeado y ahí sigue el pobre niño, como en un microondas? Se me abren las carnes…

    • Naiara

      Jajajajja!!! Que bueno. Pues sí, yo ya he visto niños en centros comerciales forrados hasta arriba (bueno, en ocasiones sus padres se han dignado a quitarles el gorro de lana, pero siguen con el resto de capas de ropa encima), dentro de la silla, dentro del saco… dios… y yo que con el calor infernal que hace en los centros comerciales y el gentío voy sin abrigo en pleno enero…pobre criatura…

  • MARIA

    ¿Y qué pasa cuando realmente no has abrigado en exceso al niño, le das agua cada hora quiera o no, has probado con el humidificador, le has puesto la cama inclinada para que respire mejor, le has dado líquidos, puesto la calefacción como te han indicado, etc, etc, etc, pero a pesar de todo el niño lleva semanas con tos, mocos, fiebre más o menos un día por semana? Pues que el pediatra te mira con cara de “otra vez esta pesada”.
    Entiendo el problema (las abuelas no entienden que no le des jarabe, que no le pongas la camiseta térmica que le han comprado, que no tengas verdugo, y todas esas cosas), pero a veces nos hace sentir a los padres como tontos

  • ilenis

    Excelente, como siempre!!
    Me agobia ver esos bebés que van tan abrigados en los carritos que no pueden ni mover los brazos. Pasan todo el invierno con mocos y tos, bebiendo jarabe y la madre estresada porque “se le ha ido al pecho”.
    Yo tengo un peque de dos años, y las pocas veces que ha tenido mocos, sólo le doy de beber mucha agua, y lo baño con agua calientita para que el vapor humedezca las fosas nasales y el moco salga solo. Los jarabes son un fiasco hasta para los adultos.
    Con tu permiso, comparto tu Post en mi página de facebook.

  • yonomeabrigotanto

    Yo decido que no abrigo al niño como si viviera en Siberia y mi madre cada vez que moquea me dice que le estoy matando y me mira como si quisiera quitarme la custodia… Y es que es gracioso, si viajan a un clima como el de noruega te tran algo de allí, porque allí sí que saben abrigarlos, no como tú. Por lo visto la temperatura del círculo polar es comparable a la de nuestra meseta. Y a veces hasta te riñen por las calles porque el niño va tan contento y a ratos, de moverse mucho se descamisa y le asoma un cm cuadrado de piel ¡¡¡que por ahí entra todo lo malo!!!
    Gracias por darme un poquito la razón

  • anónimo

    jaja, ¡qué bueno! tengo 3 sanotes en casa, a pesar de los abuelos, porque claro, soy “la única” que los lleva desde bebés “desabrigados” cuando hace frío, “ni que fueran gitanos…” me he hartado de oir durante 9 años ya… muchas gracias por esta ahí

  • Carmen Noguera

    JAJAJAJJA, Me encanta. Te he descubierto hoy a través de “diario de una mama pediatra” me estoy empapando de tu blog y me lo estoy pasando bomba, como le dije el otro día a Amalia Arce, ojala cuando tuve a mis hijos, hace 30 y 35 años hubiera tenido algo de esto, que envidiaaaaaaa, nada de nada, actué con mi sentido común, y bueno no se si lo hice bien o mal, pero han sobrevivido, y ahora que tengo la gran alegría de ser abuela por partida doble (Daniel 2,5 años, Sara 1,5 meses) hago lo que puedo por ayudarles, y una de las mejores maneras que he encontrado es manándoles enlaces de todo lo que me parece bueno e interesante, el blog de Amalia y el tuyo GENIALES, enhorabuena, no dejéis de escribir, GRACIASSSSSSS

  • Naiara

    Yo a la mía, que tiene dermatitis atópica, la lleve todo el invierno pasado con leggings finos, calcetines, body de algodón y jersey fino de algodón cerrado con botones por delante. Y ya. No, no me he olvidado de la camiseta, es que no llevaba. Era un bebé gordito de 4-6 meses. Cuando la gente me veía sacarla del capaz me miraban con cara de “Pero no le pones un abrigo????”. Siempre fue “muy fresquita” para el común de los mortales. Pero a ella no le hacían falta más capas de ropa, como dice mi madre “llevaba la camiseta que le hizo su madre” (o sea, las capitas de grasa típicas de los bebés). Cuando hacía mucho frío, le poniá un gorrito de algodón porque es pelona. Y ya está.

  • Erika

    Que bueno y cuanta razón, pero vayamos un poco más y dejemos crecer a estos bebés. Lo que a una le han acostumbrado de niño no se lo quita tan facilmente de mayor. Os cuento un poco de mi mejor amiga. Ella y yo vivimos en Camboya, un país trópico asiático. Las temperaturas no suelen bajar de los 30ºC y por el día hace un calor de muerte. No tenemos ni invierno, ni otoño, ni primavera, ni verano, solo la estación seca y la estación húmeda. Siempre hace calor, solo que medio año aparte de hacer calor, llueve a cántaros y la humedad en el aire es de unos 90%, es decir se suda, suda, suda y se sigue sudando. Suelo beber 5 litros de agua al día, si bebo menos me va mal, pues me desidrato. Ni que decir tiene que llevo de ropa una camiseta de manga corta, la ropa interior obligatoria y unos pantalones largos por los mosquitos, y punto (ni calcetines, ni medias, ni zapatos, solo cuando salgo al centro), Pues mi mejor amiga, lleva siempre tres capas de ropa, cuando salimos de casa siempre tiene un pañuelo de seda en el cuello y cuando nos sentamos en algún local para tomar algo, que esté climatizao, se pone una chaqueta (gruesa, la que me pondría yo en Europa para finales del otoño y principios del invierno). Por las noches se pone un pijama grueso y en la cama tiene una manta. Pero si no hace todo eso se pone enferma de verdad, si le pilla un airecito en alguna parte descubierta del cuerpo (sobre todo en el cuello), se pone enferma. Si llueve y se moja un poquito, se pone enferma, si está sentada en algún sitio y hay un ventilador que mira hacia su dirección, se pone enferma. Y no solo es tos y un resfriado, no, son neumonías. Ha tenido ya muchas y sus pulmones están para tirarlos. Os cuento todo esto para que os penséis bien si seguis queriendo abrigar a vuestros bebes de un modo excesivo. De verdad todos esos niños me dan mucha lástima y mi amiga más todavía 🙁

  • Carles

    Exagerado, cómico monólogo de buenafuente style… Algo de ciencia? Algo de realidad? Cuánta gente viste a los niños como describe? 10% … Lo dudo… Cuantos estériles por sobrecalentamiento? Patético aprendiz de Dr. House.

    Cómo humorista vale… Cómo médico no me da confianza.

  • Lucía

    sí señor!! Parece ser que entonces no soy la única. Llevo aguantando comentarios del tipo: ” estos niños siempre desabrigados” ” desde luego, cómo llevas a los niños con el frío que hace” …. Y así miles. Mis niños sanos como peras, gracias a Dios, y a su madre, que se preocupa de que lleven la ropa adecuada