Los lunes

Como todo el mundo sabe los niños se ponen malos los viernes, ¿lo hacen para fastidiar?. Es frecuente que cuando volvemos el lunes a la consulta nos encontremos la lista de citados a tope. Un veinte o un treinta por ciento de consultas más que el resto de la semana, es el día con diferencia con más presión asistencial. La consulta más frecuente es la revisión de patologías ocurridas durante el fin de semana.

Frases como “estuvimos en urgencias y nos dijeron que viniéramos a revisión”, o la plantilla del informe donde pone directamente la coletilla de “revisión por su pediatra”, así que el lunes dedicamos gran parte de nuestro tiempo a revisión y alta de enfermedades ocurridas durante el fin de semana. Supongo que en urgencias también tendrán un aumento de las visitas desde los viernes, coincidiendo con la epidemia de sábado y domingo.

Pero, ¿Cual es el por qué de estas epidemias localizadas en unos días específicos? ¿Los gérmenes y maleficios actúan más unos días que otros o es nuestra impresión de gravedad la que varía con el día de la semana o incluso con la hora del día?

Creo que la percepción que tenemos de problema en nuestros niños va muy unida a nuestra problemática personal y a una subjetividad que nos hace valorar de muy diferente manera un proceso según sea la situación. No es lo mismo estar solo en casa, que tener que ir a trabajar, sentirse apoyado por la hora del día, que perdido en la inmensidad de la noche. Una tos por la mañana de un martes no es la misma que un viernes a última hora y más si se piensa en hacer alguna actividad familiar durante el sábado.

Los adultos pensamos que los niños están más enfermos cuando nuestra seguridad o nuestros intereses nos hacen tambalearnos. Nuestra percepción del problema varía de forma distinta si hay que trabajar y nuestro pediatra está en su sitio y además la rutina es la norma, tomamos una decisión para calmar o aliviar el proceso. Otra cosa diferente ocurre cuando la soledad de la noche o el abismo del fin de semana sin rutina y sin pediatra conocido, incluso con la farmacia cerrada, genera una inseguridad que nos hace acudir a los servicios de urgencia.

Los servicios de urgencia lo solucionan todo, sales con tu diagnostico, tratamiento, pruebas en su caso y todo ello con una espera en la mayoría de los casos de dos o tres horas, pero ya está, ya sabemos que le pasa y salimos con la solución. Entonces ¿para qué la coletilla de “revisión por su pediatra”? Quitando las verdaderas urgencias, fracturas oseas u otros accidentes, problemas respiratorios graves inaplazables y pocos más, ¿no se podrían retrasar la mayoría de las visitas a urgencias y posponer la consulta a una cita con el pediatra del niño? Por ejemplo, una otalgia el viernes por la noche no es motivo de urgencia, se puede dar un analgésico durante dos días y luego valorar con su cita previa. Una fiebre sin otros sintomas de gravedad puede esperar perfectamente a la cita correspondiente para tener no solo la información de la cifra de fiebre, que es absolutamente inútil, sino para tener un cortejo sintomático que oriente para elección de un correcto tratamiento. Una tos no es de urgencia a no ser que genere una gran dificultad respiratoria, va a seguir tosiendo exactamente igual al día siguiente en la cita programada. Una diarrea, unos vómitos nunca es de urgencia, la urgencia está en hidratar al nene y agua hay en todas las casas. Una torcedura de tobillo no es de urgencia si puede caminar, lo vemos en la tele los futbolistas se ponen hielo rápidamente cuando los saca la camilla del campo, ¿por qué nosotros vamos a urgencias? ¿no hay hielo en el congelador de  casa o un paquete de guisantes congelados? y ya mañana si sigue el dolor vamos al pediatra a que nos vea.

Se mal usan y se abusa de las urgencias, pero además los servicios de urgencias abusan del formato y se convierten en consultas de fin de semana o de noche ejerciendo funciones que no le corresponden y sobretratando problemas que fácilmente podían derivar a su médico.

No deberían las urgencias tratar y derivar, sino descartar problema urgente y derivar.

12 thoughts on “Los lunes

  1. Pues mira, Jesús, esto me recuerda otra entrada que hiciste sobre la prevención y una educación básica que teníamos que tener en salud, para no abusar.

    Yo te digo que voy al pediatra dependiendo del día de la semana que sea la fiebre, o la acumulación, porque no me gusta ir a urgencias, donde lo mismo, no hay ni pediatra.

    Si las niñas hacen fiebre un lunes, o martes, no pasa nada, porque veo como evolucionan, y si no se pasa en 1-2 días, pues vamos al pediatra. Si la tienen un jueves, o un viernes, vamos a ir de cabeza a consulta, haya cita o no ¿por qué?

    Pues por ejemplo porque si es infección el viernes, y espero al lunes, mal fin de semana pasará la pobre, eso sin contar con que el hospital no es el mejor sitio para diagnosticar otitis o infección de garganta. Así que iremos el viernes, por si hace falta antibiótico.

    Y desde luego, que los jueves-viernes son el día clave: han pasado la semana juntos en la guardería, se han contagiado a primeros de semana, y desarrollan al final.

    Y te lo digo yo que tengo a mi madre disponible para venirse cuando hace falta con ellas. Así que un poquito de pensar mejor de los padres…que a nadie le gusta dejar a sus hijos con dalsy en el aula.

    • No se muy bien si me reprochas que critique a los padres, a veces los critico y mucho, pero esta vez no, quiero criticar más la actuación de las urgencias sobretratando y dando trascendencia e inculcando miedos a los padres. Si la primera frase que recibe un padre por el servicio de urgencia es “¿que fiebre ha tenido?” todos pensarán que eso es lo importante, si toda torcedura de tobillo sale escayolada, si todo moco sale con tratamiento al final los padres piensan y con razón. “menos mal que he venido”

  2. Noelia says:

    Me ha encantado el Post Jesus, los padres como los niños a la noche, en cuanto llegan los Viernes nos nacen todos los miedos si encontramos algun sintoma por leve que sea, no pensamos en que nosotros los adultos lo ultimo que hacemos es irnos a urgencias, y lo mismo deberiamos aplicarles a ellos, pero son los temores de los padres a que se nos escape algo mas grave, yo dudo que sea comodidad de verdad, irte al hospital es un coñazo con perdon. De todas formas con tu grupo todos nos hemos evitado ya mas de una visita a urgencias y mas de cinco al pediatra….Totalmente de acuerdo en que la coletilla de Revision por el medico de cabecera no despierta si no inseguridad, es como si nos dijeran, hasta aqui era esto pero a partir de aqui……..Gracias por el Post! Bs

  3. Inés says:

    La coletilla: “Revisión por el pediatra” es una forma de cubrirse las espaldas, no?
    Por cierto, una otitis con supuración, ¿es motivo de urgencias un sábado por la noche?

    • Con supuración no, si es moco y no hay fiebre va ha estar supurando varios días y muchas veces no precisa tratamiento.Realmente las otitis en su gran mayoría pueden esperar dos días para ver evolución.

  4. Al pediatra, al de cabecera, a apuntarnos al gimnasio, al ayuntamiento a cambiar el recibo del agua…. el fin de semana es peligroso, demasiado tiempo para pensar y apuntar en la lista imaginaria: el lunes sin falta lo hago!!.

  5. Marilo says:

    Estoy totalmente de acuerdo en todo lo que expones, a lo papas nos entra un miedo descomunal el fin de semana y la frase favorita es vamos a urgencias, con mi hijo mayor no hemos ido mas de 2 veces , una de ellas estaba fuera de mi ciudad y sola con el , tenia 10 meses y no lograba que le bajase una fiebre de 40, y me fui a buscar el ambulatorio a las 2 de la mañana, con el peque ya llevamos 2 en 7 meses y la ultima la pediatra nos hecho una bronca monumental por no haber ido antes, fuimos el domingo a las 8 de la tarde, como si hubiésemos estado todo el fin de semana de juerga con el niño así y no hubiésemos tenido tiempo de ir antes.

  6. Mª Luisa says:

    Estoy de acuerdo con el grueso del post, me encantaría poder derivar a todos los que vienen a urgencias (de adultos) por patologia de primaria (de cortísima evolución) a su médico sin pruebas y sin “atenderles”, pero no se puede, una vez están en urgencias hay que valorarlos y para descartar cosas, muchas veces hay que utilizar los medios que tienes a tu alcance, pq ¿cuantas veces el dolor abdominal que no te parecía nada acaba siendo una apendicitis? pues afortunadamente pocas, pero sorpresas nos llevamos todos y la medicina defensiva está ahí.
    Cuando son verdaderas tonterias yo lo suelo decir, y les explico que se huieran ahorrado las horas de espera yendo con cita a su médico, cosa que no es del todo cierta.
    Porque menudas listas de espera en primaria…(en esta ocasión en pediatria: 4 dias me han llegado a dar!)
    Y otras veces les derivamos desde el triage.
    Con respecto a la coletilla, yo suelo avisar cuando tiene que ir a revisión por el de cabecera, pero me parece normal que el paciente con “algo” tenga un seguimiento y su MAP sepa lo ocurrido;pero no tiene porque ser al día siguiente.

    En fin! que quemados estamos todos, pero no hay que olvidar que estamos en el mismo barco y que (salvo clamorosas excepciones) los pacientes no vienen a tocarnos nada sino pq están preocupados ( mal preocpupados, pero preocupados)
    Saludos

  7. elena says:

    Llevas toda la razón,soy madre además enfermera de urgencias en fin de semana y la mayoría de nuestro trabajo no son urgencias?sino una consulta más de tos,mocos ,fiebre y vomitos ah y todo esto de unas horas de evolución que ni siquiera hay tiempo para que se vea foco de los síntomas,pero la sociedad no está conciencia de como deben utilizarse los servicios de urgencias

  8. monstruo says:

    Me ha encantado. Yo me suelo “pelear” con mis amistades en España porque rara es la vez que no me cuenten: “estuvimos con el peque en urgencias hasta las tantas…”. Vivo fuera de España y los pediatras tienen de lunes a viernes 2 horas por las mañanas (7:00-9:00) para atender a casos agudos sin cita previa. Muy poca, muy muy poca gente acude con el niño a urgencias a menos que se haya roto un brazo o se haya caído de una cama alta (y digo alta de verdad, 1,80 metros, caída libre aterrizando de cabeza, el suelo era de madera, eso sí ;-) con vómitos a los pocos minutos, el niño se quedó ingresado por una conmoción cerebral, la leche que se dió…).
    Yo misma tengo 2 hijos de 4 y 7 años y no hemos pisado las urgencias NUNCA! ehhh, miento, una vez en España con el pequeño, tenía 5 semanas, se me había quedado como un trapo, sin reaccionar, dormido, más p’allá que p’acá, na de ná… después de esperar dos horas en un cuarto donde continuamente vomitaban niños a mi alrededor, tosían y demás (la típica urgencia de hospital) decidí marcharme, porque si mi hijo no se había muerto en esas dos horas ya no lo iba a hacer, mientras tanto había reaccionado y hasta se animó a mamar… en este caso concreto se trataba de una urgencia URGENTE, no había fiebre (a pesar del empeño de la enfermera de turno de que le pusiera el termómetro, que no, que no tiene fiebre, que se ha quedado como un trapo, como un muñeco, como una goma, que no reacciona leches, que no tiene fiebre… y ella, pero tiene fiebre? que le ponga el termómetro… y yo, que no, que no es fiebre…) y sin embargo era un trapín… pero bueno, la cosa quedó bien al final.
    Lo que quería decir es que hay una cultura de las urgencias que nos deberíamos de corregir, pues las urgencias son otra cosa.
    Ah! Y de los antibióticos hablamos otro día… eh?

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