Un kilo de polvorones 4


Esto de las navidades con tantas fiestas y reuniones familiares está socavando mi integridad. Aquí me veo postrado en mi cuna, llevo dos días vomitando polvorones y turrón del blando. Papá y mamá no dejan de discutir, bueno mejor dicho mamá no deja de regañar a papá, el calla porque en realidad tuvo la culpa.

Con un año de edad que tengo soy un bebé muy autónomo y avanzado, ya os lo he contado, camino a la perfección, mastico cualquier cosa y tengo algo muy subido que mamá dice que se llama “ego”, pero eso no lo encuentro por ningún sitio y no se lo que es, pero si mamá lo dice tiene que tener razón. El caso es que en la cena de nochevieja la abuela sacó polvorones y turrón y cuando se despistaron cogí uno por probar que tal estaban y me gustarón, lo desenvolví con cuidado y me lo comí, entonces empezó la discusión, yo pensé que era porque había manchado mucho y se había llenado todo de migas. Estaba muy bueno y como todos se reían mucho cuando tuve ocasión pillé otro, esta vez con más cuidado para no manchar nada, pero es imposible se deshacía todo, así que otra vez la regañina a papá por no cuidarme y a mi por glotón.

Ya era muy tarde y ellos empezaron a comer uvas y beber cava, no me dieron ni una uva y por supuesto yo no tomo alcohol porque voy a ser un deportista en el futuro y los deportistas de élite no van a discotecas ni beben. Yo me aburría y cuando no se daban cuenta cogí dos de turrón, tres polvorones y dos de mazapán, me lo guarde en un bolsillo y me lo llevé a mi cuarto, papá cantaba con mis tios y no me vió y mamá estaba en la cocina con la abuela.

Me zampé todo salvo las migas que no hay manera con ellas, se caen sin poder controlarlas, intenté limpiarlas y cogí una esponja mojada que había en la bañera, restregué bien pero de la alfombra no se iban las puñeteras migas. Al cabo de un rato creo que me quedé dormido en la alfombra.

Creo que le voy a pedir a los reyes un estómago nuevo, este ya no me sirve, que pena solo me ha durado un año, mamá entre gruñidos me da teta poco a poco que es lo único que admiten mis pobres tripas. Papá me mira de reojo, preocupado, me ofrece un líquido raro que ha comprado en la farmacia, pero yo prefiero a mamá.

Espero que el día de reyes no haya polvorones, no puedo ni verlos, me dan arcadas nada más pensarlo, pero he oído hablar de algo que llaman roscón de reyes con nata, habrá que probarlo, si no me dan, siempre habrá un despiste, pobre papá es vulnerable.


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4 ideas sobre “Un kilo de polvorones

  • Maria José

    jajajaja ¡¡voy a tener que dejar de leerte en el trabajo!! un dia me veran con los ojos llenos de lágrimas de la risa y tendre que buscar trabajo en otra parte!!!

    Dicho esto, lo peor de las navidades: Controlar que las familias no despierten al niño en su siesta, le permitan que se acueste pronto, no le den de comer lo que no le toca comer…. etc etc etc

    Felicidades por el artículo.

  • Mirella

    Qué bueno jajaja!! a mi me pasa eso con mi hijo mayor….como no estemos pendientes le pega un tute a la bandeja de turron de su abuela…..yo por eso en casa no tengo, así no pecamos jajaja. Pobre padre de Manolo, como se parece a mi marido jajajaja