Supermanolo

Ya me estaba yo acostumbrando a esto de viajar en el tiempo con la sorpresa de lo que me deparará cada día, pero debo admitir que son las ocho de la noche, estamos entrando por la puerta mi papa y yo y no se que edad tengo y debo de decir que estoy tan cansado que me da igual. Salimos a las 8 de la mañana, higiene personal, que uno es muy “cuidao”, después desayuno correcto, leche con cacao, tostada con aceite y luego fruta, la pera era un poco pequeña y me tome unas uvas. Lavado de dientes, vestirme adecuadamente con el uniforme, mochila y a la calle. Mamá me deja en la ruta, llega el autobús y le digo adiós por la ventana poniendo gesto de tristeza y dejando asomar una lágrima, se que le gusta y cuesta tan poco hacerla feliz.

A partir de aquí un no parar con los amigos, una clase, otra, el recreo, la comida, otro recreo, más clases y por fín muchos de los niños se van a casa, yo me quedo a una cosa que sigue siendo lo mismo pero se llama “extraescolares”. Pero si es igual ¿por qué lo llaman diferente?. Hoy me ha tocado ingles, pero no os creais, soy un tipo muy cultivado, además aprendo violín, tenis y karate.

Inglés, es divertido, jugamos a que nos hemos vuelto raros y hablamos al revés, diciendo unas palabras extrañas. Como si alguien hablara así en algún lugar del mundo, ja, una perdida de tiempo, pero es divertido.

Violín, el abuelo dice que suena como si hubiera he pisado un gato, un rollo, me duelen los dedos, el cuello y el ojo. El otro día me saltó una cuerda y me tuvieron que llevar a Jesús, el médico de mi hij@, creo que os he hablado alguna vez de él.

Tenis, todavía no he conseguido darle a la pelota. Papá esta muy interesado, dice que debo ser deportista, pero yo no lo veo, lo paso mucho mejor los domingos sentado con él y sus amigos viendo nuestro Atleti, por cierto ya no fuman, lo he conseguido.

Karate, esto si que me parece una barbaridad están empeñados en que tengo que darle patadas a mis amigos, pero se han vuelto locos, así que me siento en una esquina y no hago nada, me ha dicho el profe que va a hablar con mis padres. Papá si es un superheroe, pero yo creo que no doy la talla, estoy en las últimas. Mientras os contaba esto creo que me he dormido y he metido el ojo malo en la sopa caliente, Aaaaaay llevarme a Jesuuuuus….

0 thoughts on “Supermanolo

  1. Marisa Moya says:

    Hola, Manolo es hijo de sus padres y de su tiempo. Los niños hoy y siempre cuanto más formados estén mejor, si saben tocar un instrumento que les sirva de alimento a su espíritu, si saben un deporte que les sirva de alimento a su organismo… mejor que mejor. El problema es cuando estas actividades las desarrolla el niño como un producto de consumo más (enseñanza/consumo), fruto de la actitud pasiva de sus padres para saber discernir entre el beneficio de su hijo y la tendencia social a hacer personajes cada vez más competitivos. Esto sin entrar en actividades extraescolares entendidas como subsidiarias de crianza por deficit de horas familiares, véase por motivos laborales, o sencillamente porque muchos padres no saben tener a sus hijos en casa.

  2. Marta says:

    Curioso lo que comenta Marisa. Yo hasta hace poco me sentía rara por no tener apuntados a mis hijos a mil actividades. Me saldrán peor que a los demás, pensaba yo, como si los hijos fueran otra adquisición más de la que alardear.
    Aparte de la formación externa, también habría que cultivar la interna. Nos ocupamos de que nuestro hijo sea bilingüe (o trilingüe, que el chino viene arrasando), vaya a fútbol, natación y que se yo…
    Pero luego es un maleducado, que no entiende de respeto o autoridad. Y hablo de algo tan básico como por ejemplo, el respeto al profesor. Cuando oigo la situación actual de los institutos españoles se me pone la piel de gallina.
    Sé que estoy generalizando, pero creo que deberíamos prestar más atención y tiempo (qué utopía, no?) a inculcarles desde pequeños algunos valores (no encuentro otra palabra que suene mejor) para mí imprescindibles, y sin los cuales da igual el inglés, chino o japonés.
    Y termino con una reflexión: algunos preferimos pasar la tarde con nuestros hijos antes que nos nuestros jefes… Pero será que soy muy rara…

  3. Inma says:

    Marta:
    Yo soy tan rara como tú.
    Desde que nacieron mis hijas (la mayor tiene 15 años), reduje mi jornada, porque empecé a sentir la necesidad física de estar con ellas.
    Yo también “arruiné” mi vida profesional, pero es lo mejor que he hecho en mi vida.
    Los hijos necesitan que les dediquemos tiempo, no sólo de calidad, sino también en cantidad.
    Me encanta, aunque me agota, ayudar a mi pequeña con sus deberes y escuchar los problemas adolescentes de la mayor (que me ponen los pelos de punta), pero creo que es muy importante que sepan que estás ahí, “por si acaso”.
    En fin, que cada uno valore lo que más le compensa. Yo, por mi parte, lo tengo claro…

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